Transformar residuos en oportunidades: el mercado central de Buenos Aires crea trabajo y combate el desperdicio de alimentos

En el corazón de Buenos Aires se encuentra uno de los mercados más grandes de Sudamérica, por donde pasa un tercio de las frutas y verduras frescas de Argentina antes de llegar a supermercados, verdulerías y restaurantes de todo el país. Sin embargo, una parte significativa de esos productos termina en la basura, incluso cuando aún son aptos para el consumo.

La crisis económica que atraviesa Argentina desde hace años ha agravado esta situación. Con el desempleo en aumento y la inflación disparando los precios de los bienes esenciales, muchas personas no tienen otra opción que buscar comida entre los residuos. La pobreza se ha incrementado considerablemente durante los primeros meses del mandato del presidente Javier Milei, quien asumió el cargo a fines de 2023. Entre sus primeras medidas estuvieron la eliminación de subsidios y la liberación de precios en productos y servicios básicos, lo que golpeó especialmente a los jubilados.

Una iniciativa para recuperar alimentos y dignidad

En ese contexto nació el Programa de Recuperación de Alimentos, impulsado en plena pandemia por un grupo de trabajadores del mercado central. La idea era clara: reducir el desperdicio de alimentos y, al mismo tiempo, dar una respuesta concreta a las crecientes necesidades sociales.

Uno de los impulsores del proyecto es Fabián Reinoldi, ingeniero agrónomo y exadministrador del mercado. Actualmente coordina el programa que se convirtió en una red de contención para cientos de personas. Tomasa Chávez, por ejemplo, forma parte del equipo desde hace cuatro años. Para ella, tener un trabajo remunerado significa más que un ingreso: es la posibilidad de no tener que revolver más los tachos de basura, como lo hizo durante 35 años para poder alimentarse.

Cada día, el programa rescata aproximadamente 2,5 toneladas de frutas y verduras que, de otra manera, serían descartadas. Estos alimentos son seleccionados y distribuidos en bolsas a personas en situación de vulnerabilidad, así como a más de 300 comedores comunitarios en distintos puntos del país.

Gestión integral de residuos y conciencia ambiental

Los alimentos recuperados provienen principalmente de donaciones voluntarias de los propios puesteros del mercado. El equipo se encarga de revisar minuciosamente cada producto para asegurarse de que solo se reparta lo que realmente está en condiciones de ser consumido. Aquello que no cumple con los requisitos, pero aún es orgánico, se transforma en compost, cerrando así el ciclo de forma sustentable.

El financiamiento del programa proviene del propio mercado central, que también se beneficia económicamente al reducir sus costos en recolección de residuos. Este modelo demuestra que el compromiso social y el cuidado del ambiente pueden ir de la mano con una gestión eficiente.

A pesar del éxito, no todos los alimentos pueden salvarse. Solo cerca del 45 % del total recolectado resulta apto para consumo humano. Sin embargo, la iniciativa ha generado un impacto positivo que va más allá del mercado porteño. Otras comunidades han comenzado a replicar el modelo y expertos internacionales, incluso de Alemania, han mostrado interés en la experiencia argentina.

Un ejemplo de resiliencia en tiempos difíciles

En un país marcado por la incertidumbre económica y los recortes sociales, el Programa de Recuperación de Alimentos se ha convertido en un verdadero símbolo de esperanza. No solo evita que toneladas de comida acaben en el basural, sino que también ofrece trabajo digno a personas que fueron históricamente excluidas.

La historia del mercado central de Buenos Aires y su lucha contra el desperdicio demuestra que, aún en contextos adversos, es posible construir soluciones que transformen la realidad y devuelvan dignidad a quienes más lo necesitan.